Seguir consolidando la lucha de todo un pueblo

En un mundo en el que más de la mitad de la humanidad vive en las ciudades, los gobiernos locales participan de las soluciones de la mayoría de los grandes desafíos contemporáneo (más democracia, más inclusión, más participación, más control), siendo, en definitiva, la primera (y a veces única) puerta de entrada del ciudadano con lo público. Contrario a ello, la Provincia de Buenos Aires no ha encarado desde hace 20 años ningún debate serio sobre un tema que los especialistas reclaman (la reforma del régimen municipal y la creación de nuevos municipios), teniendo el penoso orgullo de ser conocida por tener el sistema municipal más atrofiado de América y la particularidad de debatir únicamente cuestiones que maquillan los problemas, pero nunca los resuelven (vg. reformas educativas que no educan, reformas descentralizadoras que nada descentralizan – el actual proyecto de crear 7 regiones es muestra de ello -, reformas penales que solo penalizan la pobreza). Los poderes públicos provinciales, incluidos los Municipios donde actualmente nos asentamos (Avellaneda y Lanús), nos hablan con idiomas que confunden, con palabras que complican cualquier debate público. ¿Cómo puede ser viable un conglomerado humano de 18 millones de personas y sólo 14 entidades administrativas como es nuestro Conurbano, carente además de mínimos mecanismos de gobernanza?. ¿Cómo puede ser viable un modelo de megalópolis que nada resuelve los problemas sociales, económicos y ecológicos fundamentales de sus habitantes? ¿Cómo ser viable un ideal que jamás incentiva a la participación o al control ciudadano, en definitiva, una mejor democracia, que es de lo que se trata la cuestión?.

Entendiendo perfectamente esta realidad, y situándonos desde el limite geográfico de Capital Federal, hace 9 años se le dio “tesis y orden” a este anhelo histórico de nuestros mayores de tener un Gerli unido y prospero. Si algo veíamos en aquellos momentos era que a todo proyecto político multipartidario, multisectorial y abierto como lo es el del reconocimiento de los derechos de los gerlianos – que nos trascendía y precedía desde hacía más de 50 años –, era que le faltaba precisamente “tesis y orden”. Eso lo dijimos incluso 6 meses después de constituirnos, en las páginas de este mismo diario, que releía estos días. Tesis para vislumbrar porque luchábamos, desde que lugar y para que lo hacíamos. Que no sólo lo hacíamos por nuestros deseos o por nuestros derechos, sino que también incluyendo a ellos lo forjábamos por nuestra identidad, por nuestra historia, a la que revalorizamos durante este tiempo. Se difundió nuestra historia, se (re)crearon los símbolos, se festejaron las fechas conmemorativas, se honraron a nuestros pioneros y se vislumbró la causa que nos congrega a todos, por beneficios, por mejores servicios, que es la de ser dueños de nuestro propio destino. Existíamos como pueblo, y por tanto, exigíamos los derechos de ciudadanía de esa existencia (entre ellos, el de preguntarnos qué queremos ser). Y le faltaba orden para agrupar a todas las instituciones en la misma lucha, en unir – esa fue la tarea – a los esfuerzos esporádicos que hacían algunas personas y organizaciones para el mismo objeto y fin de engrandecer a nuestro pueblo.
Sistematizar la tarea y accionar la unidad de todos. Convenciendo, no imponiendo. Informando, desmitificando falacias de los que viven de los cargos públicos, con los que más saben. Si algo aprendimos en estos años es que la información estaba del lado de “la causa”, porque cualquiera que conozca el proyecto del nuevo municipio encontrará que todos (repito, todos) los especialistas y los estudios existentes en la materia recomiendan los beneficios de estructuras mas pequeñas, más cercanas, más eficientes, que las actualmente existentes. Lo que es inviable, señores, y así lo aprendimos, es el modelo municipal provincial, no tal o cual Municipio.
Como particularidad de nuestra situación y como paradójica valorización que quiero hacer hoy, habrá que decir que desde hace mucho los habitantes de este pueblo aprendimos a ser autodidactas, en el sentido de “aprender a resolver los problemas por uno mismo”. Si bien del mismo modo Gerli emprende diariamente esa búsqueda individual de la información y la realización colectiva de formación, prácticas o experimentos, como la palabra comúnmente se conoce, hago referencia a dicha particularidad que hace de los gerlianos gente apegada a su pago y a su historia, concentrada en forma sustanciosa por esa común predisposición de las autoridades públicas de hacer todo para que este pueblo concentre su particular necesidad de “hacer todo por él mismo”.
Hay que exponerlo abiertamente, pese a que no le guste a muchos. Durante años los gerlianos hemos sido presas de que se difunda una historia y una realidad de Gerli que no era tal. Los centralismos, sobre todo en Lanús, hicieron que se confundiera durante años su generoso límite y su rica historia, la perdida de identidad fue evidente y hasta urgente de dilapidarla definitivamente, hasta que nació el MAGe y dictó su tarea no sólo en el reconocimiento de viejo anhelo de un gobierno propio, de los gerlianos y para los gerlianos (el Municipio de Gerli), sino sobre todo en recuperar esa historia y esa cultura común, que los años dejaron en estado de latencia, pero que flotaban en el aire como los gorriones de sus árboles o los perros de sus calles. No es casual las acciones actuales emprendidas de ambas administraciones municipales en la localidad (en alguna más que otra), y las celebramos, como todo progreso bien entendido para nuestro Gerli. Pero las mismas no pueden ser concebidas en su total extensión si no observáramos la existencia de este reclamo de libertad de un pueblo.
Cuando empezamos con este rumbo de combatir años perdidos y proyectos de nuestros pioneros, nos decían que estábamos locos. Literalmente. Algunos incluso recuerdo se nos reían, con esa risa del no conocer ni su propia historia. Hoy Gerli tiene un nombre en la Provincia, la autonomía avanza a pasos agigantados (pese a quien le pese) y la idea de un nuevo Municipio en el Conurbano ya no se ve sólo como una reivindicación histórica a nuestra injusta división producida en 1944, sino como una necesidad estratégica del sistema político argentino, porque los megamunicipios como están diseñados actualmente son altamente impracticables. No incentivan la participación. No incentivan el control vecinal. No incentivan la cercanía que debe haber entre vecino y representante.
Este año que comienza marcara el aniversario décimo de la lucha organizada de los gerlianos por un nuevo Municipio, a través de la labor del MAGe. Renovemos la lucha histórica. No nos quedemos con lo conseguido. Queda mucho por hacer y difundir. Lo que ya no estamos ayudaremos a los que continúen alzando la bandera tricolor, porque nadie es dueño de esta causa que nos trasciende a todos. Si algo la historia de un pueblo que no olvida tendrá que escribir en sus páginas gloriosas es como esta reunión abierta de vecinos de todos los colores y pertenencias que es el MAGe puso a un pueblo otra vez de pie, orgulloso de su pasado de nombre de Fabrica y expectante de su porvenir que algún día, más temprano que tarde, llegará.

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