Esta hermosa canción de Silvio Rodriguez aleja odios y egoismos de ciudades. O al menos, en mi caso. Y cuando uno esta impotente por muchas cosas que se escriben, dicen, falsean, mejor es invocarla, o escucharla, como lo hice hoy. Palabra magica, "abrepuertas", como dice Galeano. Porque "envia tu fuego hasta el final", cual su significado, con exactos contrarios, con amor, con verdad. Va un antidoto contra la mala fe, que "sana el odio y vacuna también". Se los garantizo. Abracadabra.
Una mujer,
por despecho o por placer,
enterró en un jardín
un coco seco mojado en carmín.
Luego un rival,
narcotraficando el mal,
escupía con ron
y alfileraba un feliz corazón.
Yo no sé
cómo hay quien malversa la vida,
cómo hay quien invoca una herida,
cómo pueden gastar el amor.
Yo no sé.
Como si nos faltaran cadenas,
como si nos sobraran las cenas,
como si diera dicha el dolor.
Yo no sé
si el mal tiempo trae mala fe,
si la desesperación hace blanco
y se cierran los laicos colegios.
Si se vuelve al sortilegio
y aprendices de delfín
creen llegar a Merlín.
Yo no sé
si el mal tiempo trae mala fe.
Pero a mí lo que me embruja es volar
y hechizarme con tus sortilegios.
Soy brillante en tu colegio:
subo nota en el amor,
vuelo allí
como al sol
un colibrí.
Abracadabra,
curandera mi palabra,
todo mal pone bien,
sana el odio y vacuna también.
Abracadabra,
siga la pata en su cabra.
Girasol, alelí,
la mariposa besó al colibrí.

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